Son aquellos árboles con tronco rugoso y retorcido. Es una característica que aparece con la edad en algunas especies, como el olivo, el granado y el algarrobo. Generalmente, la corteza se retuerce en espiral, de izquierda a derecha, dando un aspecto muy atractivo al árbol en cuestión.
Este estilo define la característica que poseen algunos árboles de presentar abultamientos en la base del tronco, tales como el olivo o el ciprés de los pantanos. No es una forma muy usual en Bonsái, pero no por ello menos atractiva.
Son aquellos árboles que presentan el tronco partido y hueco. Generalmente sucede en la naturaleza por efecto de los rayos o de la erosión y podredumbre de una parte del árbol. Es un estilo que se utiliza tan sólo en árboles de leña muy resistente a la podredumbre por efecto del riego frecuente (pinos, olivos, algarrobos, murrayas, sageretias, etc.).
Bonsái en los que una zona o varias de la corteza ha sido pelada. Es otro de los estilos en el que los árboles presentan un aspecto de vejez más acentuado. Es también muy atractivo el contraste de color entre la corteza pelada y de tono pálido, con la zona de corteza que mantiene el árbol vivo y que es de color más oscuro. Es una forma muy apreciada por la dificultad técnica que conlleva el mantener el árbol vivo tan sólo por unas pocas vetas de corteza.
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